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Carmen Navarrete, la reina de la noche y la gastronomía de lujo en Marbella que llega ahora a Madrid: “En este entorno tan masculino muchas veces me

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Carmen Navarrete, la reina de la noche y la gastronomía de lujo en Marbella que llega ahora a Madrid: “En este entorno tan masculino muchas veces me ha tocado dar un golpe sobre la mesa”
En apenas nueve años el ocio de Marbella ha recuperado el trono que ocupó antaño, cuando Michael Jackson, Julio Iglesias, Elton John, Lola Flores, Sean Connery, Sylvester Stallone o los Thyssen, por citar algunos, se solazaban en el beach club del Hotel Los Monteros. Este espacio vuelve hoy a rendir a la jet reconvertido en La Câbane Marbella, un club de playa decorado íntegramente por Dolce & Gabbana el primero en España y con la gastronomía del grupo Dani García. Lo ha hecho siguiendo la estela de Olivia Valère, su mentora, y el grupo ha crecido «a pulmón propio, sin ayuda de nadie», afirma Carmen. Licenciada en Ciencias del Trabajo y Trabajo Social, y Premio Nacional Joven Empresario en 2023, gestiona un equipo de 300 empleados que llegan a mil en temporada alta: «Es muy complicado dar estabilidad laboral a una plantilla tan grande cuando se depende tanto de la temporada de verano», explica.

Confiesa tener «carácter de hormiguita» y querer «controlarlo todo para asegurar una empresa financieramente saludable que permita mantener lo conseguido; es ahí donde se te va la vida, no en la inversión inicial, aunque sea brutal», reconoce. Pedro Jaén

¿Habríais tenido el mismo éxito si no hubierais empezado en Marbella? Desde la pandemia y la guerra de Ucrania esto es un boom que no cesa, incluso hay lista de espera en los colegios. Sin que suene pretencioso, siempre hemos dicho que Madrid nos necesita; le hace falta ese puntito marbellí, porque tenemos una frescura distinta, hemos conseguido darle a la ciudad una imagen muy moderna, con la libertad y el ambiente cool y relajado de Ibiza, de Tulum en Playa Padre… Nos encantan la mezcla de nacionalidades, la playa, la naturaleza… En la capital queremos desarrollar un concepto nuevo de restaurante club; que es algo muy nuestro y que sabemos hacer muy bien. Quizá sea parte de nuestro éxito, pero debemos aprender a rebajar la intensidad. Estuve muchos años con ella y teníamos una relación muy de familia, porque ella siempre vio en mí a su posible sucesora. Me ha dejado un legado un poco tóxico, en el buen sentido, que es su forma de trabajar, de entrega constante. Ella no desconectaba nunca, le costaba muchísimo delegar; Olivia era empresaria todo el tiempo. En este sector es muy complicado conciliar; la familia anda coja, porque cuando el mundo está de vacaciones es cuando nosotros trabajamos más. ¿Dónde se nota tu mano de mujer en este cuarteto? A veces me siento como la tutora, por esa capacidad nuestra para organizar y unir. Parezco el nexo del grupo, la parte cálida, como una mamá gallina. ¿Es más difícil para una mujer moverse en el sector de la noche? Soy muy dura a la hora de trabajar, una auténtica workaholic, y es cierto que en este entorno tan masculino me ha tocado dar un golpe sobre la mesa en muchas ocasiones. ¿Hace falta un carácter especial para llegar a donde tú lo has hecho? En contra de lo que pueda pensarse, soy una persona muy tímida y me aterra la exposición social, no tengo Instagram desde hace muchos años…, por eso el tándem con Albert funciona tan bien. Aquí hay unas exigencias a nivel social y de imagen que a él le salen de manera natural, así que yo le dejo todas las luces. Albert y yo somos tan creativos que nuestra mano está metida en absolutamente todo. Pero si tengo que elegir uno, justo en el momento en que me encuentro ahora mismo me identifico más con Nido: las vistas a un mar tranquilo, el sonido de las olas, esa estética divina y su gastronomía alucinante…, es un paraíso, ese lugar donde voy a perderme y no siento que esté trabajando. Nos lo planteamos como un futuro a largo plazo. Pero ahora le ha llegado la hora de lucirse, asegura Carmen Navarrete. Y lo hace ya en un lugar emblemático, con el interiorismo del diseñador Lázaro Rosa Violán y la gastronomía de Dani García. Yo no sé cocinar, pero he comido tan bien toda mi vida que tengo el gusto bien fino, por eso siempre he querido subir el nivel gastronómico de mis restaurantes, que es altísimo; no se trata sólo de que haya buen ambiente y diversión, añade.

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