Escondida al fondo de un callejón del polígono Marconi, camuflada entre una nave de chatarreros y otros negocios del sector industrial, una puerta metálica negra no deja de recibir clientes. No tiene letrero ni nada que indique qué se esconde en su interior, más allá de varias cámaras de seguridad y un joven africano de grandes proporciones custodiando la entrada. Este garito es uno de los puntos más calientes de la capital, conocido como un lugar donde acaban la fiesta muchos aluniceros, delincuentes especializados en el robo de establecimientos por maza o alunizajes. Lo raro es encontrarse dentro a alguien sin antecedentes… Aquí identificamos a tres de los seis varones que dieron una brutal paliza a un compañero hace una semana en Alcalá de Henares. El ambiente siempre es conflictivo, cuenta un agente, de los más de 50 que intervendrán en la operación, a este diario, que esta madrugada se adentrará con ellos en la actuación.
Antes de comenzar, el coordinador del GOR de noche de la comisaría de Villaverde-Usera da una pequeña charla táctica a todos los presentes. Valiéndose de una pizarra, desgrana todas las características del local, dónde deberán aparcar, los principales objetivos, el orden de llegada, cuáles son los mayores peligros, estrategias alternativas si algo no sale tal y como se ha planeado…
Reunión impartida por el coordinador de noche del GOR de Villaverde-Usera. Porque tal y como se preveía, nada más llegar, en la esquina del callejón, estaba el hombre de avanzada edad que ejerce como aguador, es decir, como persona que da la voz de alarma con cada presencia policial. Pero esta vez son furgones de antidisturbios los que encabezan el dispositivo. Y antes de que pueda reaccionar, una marea azul del 091 ya ha tomado la calle.
Pronto, junto a la entrada, más de 25 jóvenes con las manos en la pared conformaban una hilera y se preparaban para ser cacheados. Dentro, los asistentes de una sala casi llena contemplaban, atónitos, cómo la música del DJ dejaba de sonar tras la veloz irrupción de los uniformados. Gran parte del éxito de este operativo estuvo en la intervención previa de dos agentes que, de paisano, llegando en Uber a discoteca Mónaco, consiguieron entrar previamente para controlar desde dentro que todo el plan saliese según lo acordado.
Larga hilera de jóvenes a punto de ser cacheados. Y esta vez no fue menos. Pero eso también estaba estudiado y fue cogido casi al vuelo.
Mientras los asistentes eran filiados por algunos policías, otros agentes revisaban palmo a palmo la discoteca en busca de armas, drogas y botellas de óxido nitroso, más conocido como el gas de la risa, entre decenas de cachimbas y de botellas de Moët & Chandon. El uso recreativo de este gas, cada vez más presente en la noche madrileña, genera sensaciones instantáneas pero efímeras de euforia. Pero aunque hagamos controles sus consumidores no dan positivo…. Finalmente, incautaron 143 botellas de este anestésico que vendían a 50 euros la unidad y que es capaz de causar graves problemas de salud, especialmente por acarrear la falta de oxígeno al cerebro, lo que puede implicar desde desmayos hasta paradas respiratorias.
Filas para filiar a los asistentes de la discoteca Mónaco. D. SOMOLINOS
La madrugada seguía avanzando al igual que la lista de arrestados que, esposados, hacían el paseíllo hasta la parte trasera de un coche patrulla. , le reprochaba un uniformado al propietario del automóvil. Ni idea, agente, es la primera vez que lo veo… Es que este coche lo coge mucha gente, le respondía el conductor, gitano. La mayoría de los asistentes eran de esta etnia o de nacionalidad marroquí.
Hemos decidido venir sobre las 3.30 porque más tarde, si ellos llevan más copas encima, se puede volver todo más peligroso, valoraba otro de los agentes. Pese a ello, algunos asistentes ya iban muy perjudicados. Una joven recriminó a gritos a un antidisturbios que le había cogido las llaves de su coche y se las había perdido. Al rato, descubrió que las tenía en su propio bolsillo y, disculpándose con el oficial, se dirigió hacia la salida haciendo eses.
Poco a poco, La Mónaco comenzó a vaciarse tras filiar a todos los presentes. , preguntaba un policía a otro de los presentes. Pero hoy estoy muy tranquilo, no me ha dado tiempo ni a tomarme una copa, he llegado cinco minutos antes que ustedes, respondía con algo de guasa el inquirido.
Dos de las 143 botellas de óxido nitroso requisadas. D. SOMOLINOS
Finalmente el macrooperativo se saldó con ocho detenidos por distintos delitos como salud pública o reclamaciones judiciales, más de 170 filiados y la retirada del mercado de casi 150 botellas de óxido nitroso.
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